Los piojos son insectos que viven exclusivamente en el ser humano. Si bien se diferencian 3 tipos de piojos, dependiendo de la parte del cuerpo en la que viven, nos centraremos en el piojo de la cabeza (pediculus capiti).
El piojo de la cabeza es un insecto que vive entre los cabellos. Mide entre 2 y 4 mm de longitud, es de color grisáceo y no tiene alas. Se alimenta de sangre que chupa de la piel de la cabeza cuando pica a las personas. Se reproduce rápidamente; cada hembra pone de cien a trescientos huevos, llamados liendres, que son de color blanco y están fuertemente adheridos a la base del cabello. Hacen falta de 7 a 10 días para que se incube el huevo y se desarrolle la larva.
Cuando se produce infestación producida por los piojos hablamos de pediculosis. El síntoma principal es el picor del cuero cabelludo, ocasionado por la irritación de la saliva que el insecto deposita en la pequeña herida de la picadura. La irritación puede ser tan intensa que, al rascarse, se pueden producir rasguños en la piel e infecciones bacterianas. La pediculosis es corriente en escolares, sea cual sea su nivel social.
La forma de transmisión más corriente de los piojos es el contagio directo. Aunque también se puede transmitir por el uso compartido de cepillos, peines, gorras y bufandas, por tanto es necesario mantener medidas higiénicas adecuadas:
1. Revisar la cabeza de los niños, sobre todo detrás de las orejas, en la nuca y en el flequillo.
2. Lavarles con frecuencia el pelo: dos o tres veces por semana.
3. Peinarles diariamente el pelo con un peine “lendrero” que podemos adquirir en farmacias.
4. Limpiar los peines y los cepillos a menudo.
5. Evitar compartir los útiles de limpieza personal.
6. Recordar que las aplicaciones inadecuadas pueden favorecer la creación de resistencias.
Cuando el niño se rasca insistentemente o bien la escuela avisa de la presencia de piojos, podemos comprobar su infestación. Si se inspecciona el cuero cabelludo buscándolos, a pesar del pequeño tamaño de los piojos (2-4 mm), es fácil encontrarlos; el aspecto de caspa que tienen los huevos, sobre todo detrás de las orejas, en la nuca o en el flequillo, también es fácil de apreciar.
Si parece que hay piojos, el mejor método para comprobarlo es cepillar el pelo o pasar un peine lendrero sobre un papel blanco. Los huevos o liendres caerán sobre el papel y se verán pequeños puntos blancos. Si comprobamos la presencia de huevos muy probablemente habrá piojos.
Nada más tener constancia de la infección, hay que seguir unas pautas de actuación.
1. Hay que comunicarlo a las personas que conviven con el infestado o tienen contacto con él. Por tanto, hay que comunicarlo a la escuela y en lo posible permanecer en casa para evitar contagios a otros niños y posibles epidemias en el centro.
2. Se tienen que desinfectar la ropa y las sábanas, los peines y cepillos, los juguetes y las alfombras y tapizados.
Ropa y sábanas: lavar en agua caliente al menos 20 minutos
Ropa que no se puede lavar: limpiar en seco o aplicar insecticida químico en polvo.
Peines y cepillos: lavar a mínimo 55ºC durante 5-10 min o sumergirlos 30 minutos en solución contra piojos.
Juguetes (sobre todo los de trapo): Lavar como mínimo a 55ºC durante 5-10 minutos o sellarlos en una bolsa de plástico hermética durante 2 semanas.
Limpiar los suelos, alfombras y tapizados de la habitación.
El tratamiento es sólo para después de una infestación. Nunca para una prevención. Una vez producida la infestación, es necesario:
Adquirir en una farmacia una loción antiparasitaria a base de piretrinas. Hay que seguir estrictamente las instrucciones de los diferentes productos comercializados.
Mojar el cabello seco con la loción. No escatimarla en la zona de detrás de las orejas y en la nuca.
Después del tiempo mencionado en las instrucciones del producto, lavar la cabeza con champú.
Aclarar la cabeza con agua y vinagre (la proporción es de un parte de vinagre por dos de agua).
Quitar las liendres (huevos) con la mano o con la ayuda de un peine lendrero.
El tratamiento se tiene que repetir 10 días más tarde y 20 días después, por seguridad.
Es importante que, en las escuelas, todos los alumnos parasitados sean tratados simultáneamente, ya que se pueden producir contagios entre niños afectados todavía no tratados y niños ya tratados. Los familiares afectados se tratarán también al mismo tiempo, porque podrían contagiar a los niños sanos y diseminar los piojos en la escuela.