
A menudo y sobre todo en la etapa infantil nos encontramos con situaciones en las que la llegada de un nuevo hermanito da lugar a celos y rechazo por parte de hermano o hermana mayor.
La causa de estos celos es el miedo a perder el cariño y la atención que se tenía hasta entonces por parte de los padres fundamentalmente. Se provoca así un sentimiento de envidia hacia el nuevo miembro de la familia.
Según los expertos, entre los 3 y los 6 años es la etapa más crítica para que surjan celos y rivalidades con la llegada de un nuevo hermano.
¿Cómo suelen manifestarse los celos? Los síntomas pueden ser muy variados:
o Somatización en trastornos de tipo físico: falta de apetito, incontinencia urinaria, dolor de “tripa” y otras dolencias que pueden ser inventadas por el niño.
o Regresión a etapas anteriores del desarrollo: comportarse como un bebé, utilizar objetos propios del nuevo hermano…
o Trastornos de tipo emocional: agresividad, rabietas, falta de concentración, desobediencia, cambios de humor, lloros…
Para evitar o al menos paliar en cierta medida estos síntomas podemos seguir una serie de medidas:
o Hacer partícipes al hermano mayor de los preparativos para el nuevo hermanito: comprar ropa, muebles, preparar la habitación. Cuando haya nacido puede ayudar en su cuidado: avisarnos si llora, ayudar a bañarle, colaborar en la preparación de su comida…
o Dialogar con el hermano mayor a cerca de la nueva situación y hacerle entender que no por la llegada del bebé se le querrá menos.
o Elogiar sus logros y reforzar su autoestima.
o Dedicar un tiempo al día en exclusiva al hermano mayor de forma que compruebe que el tiempo no se dedica en exclusiva al bebé, sino que a veces se deja al bebé para dedicarle tiempo a él.
o Realizar actividades que involucren a todos los miembros de la familia.
o Posibilitar que pase tiempo jugando con niños de su edad.
Si bien este es un tema que preocupa a menudo a los padres, se plantea también que el periodo de celos por este motivo es algo normal en el desarrollo infantil, siendo incluso necesario y beneficioso para su maduración.
La causa de estos celos es el miedo a perder el cariño y la atención que se tenía hasta entonces por parte de los padres fundamentalmente. Se provoca así un sentimiento de envidia hacia el nuevo miembro de la familia.
Según los expertos, entre los 3 y los 6 años es la etapa más crítica para que surjan celos y rivalidades con la llegada de un nuevo hermano.
¿Cómo suelen manifestarse los celos? Los síntomas pueden ser muy variados:
o Somatización en trastornos de tipo físico: falta de apetito, incontinencia urinaria, dolor de “tripa” y otras dolencias que pueden ser inventadas por el niño.
o Regresión a etapas anteriores del desarrollo: comportarse como un bebé, utilizar objetos propios del nuevo hermano…
o Trastornos de tipo emocional: agresividad, rabietas, falta de concentración, desobediencia, cambios de humor, lloros…
Para evitar o al menos paliar en cierta medida estos síntomas podemos seguir una serie de medidas:
o Hacer partícipes al hermano mayor de los preparativos para el nuevo hermanito: comprar ropa, muebles, preparar la habitación. Cuando haya nacido puede ayudar en su cuidado: avisarnos si llora, ayudar a bañarle, colaborar en la preparación de su comida…
o Dialogar con el hermano mayor a cerca de la nueva situación y hacerle entender que no por la llegada del bebé se le querrá menos.
o Elogiar sus logros y reforzar su autoestima.
o Dedicar un tiempo al día en exclusiva al hermano mayor de forma que compruebe que el tiempo no se dedica en exclusiva al bebé, sino que a veces se deja al bebé para dedicarle tiempo a él.
o Realizar actividades que involucren a todos los miembros de la familia.
o Posibilitar que pase tiempo jugando con niños de su edad.
Si bien este es un tema que preocupa a menudo a los padres, se plantea también que el periodo de celos por este motivo es algo normal en el desarrollo infantil, siendo incluso necesario y beneficioso para su maduración.


